La historia fue así:
Una tarde del 2007 recibo una llamada de Diego Bombardiere, que me proponía la idea de tocar por algún tiempo en un tributo a Iron Maiden para ganar algunas lucas ("lana" para los amigos Mexicanos), ya que la aventura David Prater los había dejado literalmente en bancarrota. Yo accedí y empezamos a tocar.
La primera tocata, realizada en un entretecho impresentable donde literalmente se cayó el suelo por el delirio de los fans de maiden (no nuestros, obviamente), fue un completo fracaso monetario ya que a Diego le robaron los platillos de su batería al finalizar el show. La poca plata que se ganó, se fue para cubrir ese hoyo financiero, ahora aún más grande...
Las vueltas de la vida nos llevaron a una par de giras al sur de Chile. La banda éramos: Diego, Cotto (Fahrenheit), Gabriel Hidalgo, Mauricio Nader (Six Magics) y yo que en ese minuto estaba con Hastatus, banda con la que estuve casi 10 años y grabamos dos discos (ver enlace). Esos interminables viajes en condiciones bien precarias inevitablemente estrechan los lazos entre los integrantes, por lo que ya con Cotto, Diego, Mauro y Gabo pasamos a ser de simples conocidos a muy buenos amigos.
Pasaron los meses y me suena el teléfono nuevamente; era Cotto que esta vez me decía que Chaz había dejado la banda hace 1 hora y que si me interesaba entrar. Quedamos en reunirnos y tras una serie de conversaciones accedí. Mi complicación no fue por la entrada a Fahrenheit (ni mucho menos) sino porque estaba dejando a Hastatus, que había sido mi banda por todos esos años, y eso no era nada de fácil por la intensa relación de amistad con todos ellos.
Antes de mi entrada, canté con Fahrenheit en un ensayo y un concierto (con la presencia del famoso David Prater, quien intercedió a mi favor sin yo saberlo en ese minuto) para el cual tuve que aprenderme todo el Nuevos tiempos en 4 días. Por supuesto la mitad del concierto fue una asquerosa invención de letras de mi parte pero nadie lo notó mucho en realidad, solo algunos fans que estaban en primera fila y ponían cara de “que mierda esta cantando este imbécil”, pero al final aplaudieron haciéndose los cuchos igual como lo hice yo con las letras del disco. Gracias a todos ellos por ese apoyo.
Hoy las cosas ya han ido y venido, hemos pasado por tremendas anécdotas y por etapas tremendamente difíciles, pero así es esto, y si me preguntan como mierda puedo estar dedicado a esto en México, la verdad no les tengo ninguna respuesta. Esta es una pega ("chamba" para los mexicanos) como la de ser paco: les dan como caja, no ganan ni uno y hay que seguir ahí. Por qué? No sé, porque así es el Rock.
Felipe